viernes, 23 de septiembre de 2011

Campaña Política en Bolivia

Representar una cosa tal y como es, es muy diferente que mentir. Una buena estrategia consume mucha inteligencia, creatividad y compromiso para llevarla a cabo. Una estrategia es una verdadera obra de arte, en el campo que sea, negocios, política, deporte, etc. Desde luego, el fin no justifica los medios. Es inaceptable conseguir determinado fin con argumentos y acciones que no corresponden a una realidad, si no que más bien, son creados escrupulosamente para lograr ese fin tan anhelado. En resumen: es posible alcanzar determinado fin con una buena estrategia, cimentada en bases fuertes, reales; y es contraproducente hacer una manipulación incorrecta de los medios e inventar recursos para hacerse con el fin deseado. Con respecto al documental visto y analizado en clase, estoy completamente de acuerdo con la empresa inmersa que brinda asesoramiento a los partidos políticos en las campañas electorales, principalmente en Latinoamérica. Consecuentemente, el objetivo de esta empresa es lograr que el partido político que adquiere sus servicios alcance el poder, que gane las elecciones. ¿Cómo se logra dicho cometido? Es en este punto donde se pueden encontrar ciertas discrepancias. Hay una diferencia entre manipulación y persuasión. La manipulación puede interpretarse como el control y sometimiento sobre una o varias personas para hacerse con un beneficio personal. La persuasión es la capacidad de convencer a alguien. La diferencia estriba en la intención de la persona, es una cuestión de beneficio propio o beneficio mutuo. Cuando una persona, o específicamente esta empresa que se dedica al asesoramiento político, deben promover alguna clase de ideología o mensaje, es indispensable que lo haga de una forma persuasiva, no manipulante. Cuando se manipula, se tiende a engañar, usar, agredir. Cuando se persuade, simplemente se trata de convencer a la otra persona sobre determinada forma de pensar o curso de acción, bajo buenos términos, con argumentos y hechos reales. Cuando se trata del futuro político de un país, se debe manejar la situación con el mayor cuidado posible, ya que en este caso no se está interactuando con una o varias personas, si no con miles, incluso millones, y es una decisión muy importante, de la cual depende el futuro de una nación. Las propuestas deben presentarse explícitamente, desde una posición de influencia y seguridad. Por otro lado, está bien emprender campañas personales en contra de otros candidatos políticos, siempre y cuando la crítica esté bien fundamentada, con argumentos que se puedan comprobar y de esta forma se persuade a la gente para que decida, con hechos, no con inventos. Desde luego, lo que estoy planteando es un poco utópico y en la realidad las mentiras, manipulaciones y agravios ganan la batalla en las elecciones presidenciales. No puedo asegurar hasta qué punto hubo una verdadera manipulación en la campaña que coronó a “Goni” como presidente de Bolivia en la campaña electoral 2002. Lo cierto es que, posteriormente  hubo mucho descontento por varias reformas aplicadas en una economía boliviana envuelta de grandes problemas, esto desencadenó una serie de protestas que acabaron con la destitución de “Goni” y su posterior traslado a Washington DC. La campaña de “Goni” estuvo marcada por una serie de altibajos que al final concluyeron con su elección presidencial después de una segunda ronda contra su oponente mayoritario Evo Morales. La pregunta es: ¿Logró la empresa de asesoramiento electoral su cometido de una forma correcta y totalmente transparente? Muchos opinan que no, que su engaño fue tal que en instancias posteriores no pudo sostener sus propuestas y por eso se dio su destitución. Otros opinan que las ideas liberales de “Goni” no fueron bien recibidas por la ciudadanía boliviana y por eso se dio la revelación del pueblo. Es muy probable que sí se haya realizado un mal uso de los instrumentos existentes para realizar las diferentes campañas electorales, y no solo en la de "Goni", sino también en los bandos opuestos. Se trató de provocar un caos en la población boliviana, se inventaron crisis y demás artimañas para incentivar a las personas a votar por determinado candidato, etc. Ahí es donde están las discrepancias, la manipulación sobre la gente para llevar a cabo un objetivo distante. En contra de esto no se puede hacer algo que verdaderamente valga la pena, siempre van a existir muchos intereses de por medio y como lo dije anteriormente, la realidad es otra y esos intereses mueven a las personas a llevar a cabo actos deliberados para alcanzar lo que tanto les obsesiona. Esto es más que todo una cuestión filosófica, de lealtad, compromiso y firmeza con uno mismo. Ante tales valores, un grupo de asesores buscaría propuestas innovadoras, reales, posibles, y quizás no se desviarían por el fácil camino de manipular a las personas con engaños e imposibilidades. A la gente no le gusta que le mientan, desde la persona más instruida hasta el hombre más humilde y trabajador, reaccionarían de la misma forma cuando sienten que están siendo engañados: se disgustan. Hay que tener mucho cuidado con eso. Cuando la gente percibe cierta desconfianza en un partido político, las aspiraciones para ese candidato presidencial están acabadas a menos que el perfil del partido se posicione de nuevo con una nueva imagen cuidadosamente elaborada para interactuar e influir sobre los demás bajo un ambiente de confianza. La gente no puede estar recibiendo en cada campaña electoral promesas falsas, datos erróneos, charlatanerías y cuentos, de eso no se trata, es cuestión de elaborar una propuesta bien fundamentada bajo determinados principios y defenderla lo más que se pueda, claro está, que tenga también la capacidad de adaptarse a las necesidades y deseos de las personas, que constantemente varían con el tiempo. Un sistema de vigilancia y control en las campañas publicitarias de los procesos electorales es preciso en nuestros tiempos. Un sistema que evalúe y determine el contenido de los anuncios publicitarios, que compruebe la veracidad de los temas tratados, que haya un castigo pertinente en caso de que se compruebe que tales aseveraciones son falsas o poco sustentables. Solo así se puede eliminar el abuso de programas publicitarios dañinos que provocan la confusión y ceguera de las personas aspirantes al voto.
En conclusión, las campañas electorales, principalmente en Latinoamérica , se han desviado completamente de su objetivo primordial, dar a conocer al pueblo una propuesta de gobierno e implementarla en una eventual escogencia. En vez de eso, se ha alcanzado un nivel de corrupción y enmascaramiento cuyo único objetivo es lograr la presidencia y mantenerse en ella, acaparar todo el poder que se pueda durante la mayor cantidad de tiempo posible. Las campañas no son transparentes, honestas, las palabras no concuerdan con los hechos. Por esta razón se necesita un cambio de conciencia, de valores, de moral, nuevos líderes, propuestas infranqueables, un verdadero cambio, utópico, pero al fin y al cabo cambio, el ser humano escribe la historia.

martes, 28 de junio de 2011

“Afirman que la Corte hiere la credibilidad del Poder Judicial al exonerar al Fiscal General.”

   Me parece que en un caso de estos hay que mantener una actitud de imparcialidad pero tampoco con la ligereza de desinteresarse del asunto. La presunta intervención de Jorge Chavarría en la investigación suscitada a Rodrigo Arias, ex ministro de la república, a causa del manejo de dos millones de dólares proporcionados por el Banco Centroamericano de integración económica y que nunca ingresaron en el erario público, plantea muchas interrogantes acerca del proceder del fiscal general en tal acción, en caso de que eventualmente la cometiera. No tengo conocimiento acerca de los argumentos bajo los cuales se declaró inocente a Chavarría, lo que sí me parece es que una acusación de tal magnitud debe ser analizada con la importancia inherente al caso y sin dejar cabida a la negligencia. Considero inapropiado mantener una postura como la del abogado y profesor Adonay Arrieta, muy radical en su punto de vista al consignar que debe ser relegado de su puesto el señor Chavarría por el simple hecho de verse imputado en una acusación de tal relevancia. Sin embargo, es de suma importancia su intervención porque de alguna u otra forma denuncia determinado tipo de flojedad que pudo ser cometido por la Corte Plena en el tratamiento del caso de Jorge Chavarría. Y es que en efecto, nuestro sistema político en las últimas dos décadas ha estado falseado por diferentes actos de corrupción cometidos incluso por ex presidentes de la República. Ante tales circunstancias, lo que tiende a relucir es la debilidad y carencia de compromiso de los altos funcionarios del estado. Es inaudito que un presidente de la república se vea inmiscuido en actos de corrupción; una situación de estas indica que tal persona se encontró con muchas facilidades para llevar a cabo tal acción ilegítima. Si tales comodidades se presentan quiere decir que no hay ciertas restricciones para determinadas personas que ocupan un cargo público. Hay una corrupción definida y que se ha venido dando en el transcurso de los últimos mandatos presidenciales. ¿Por qué hay tantas falencias y deslices en el sistema político costarricense? ¿Por qué existe tanta facilidad para cometer actos de corrupción dentro de los diferentes estatutos de la administración gubernamental? Para mí el asunto se torna bastante claro, y expongo seguidamente mi dilucidación acerca del problema. En una institución, ente, compañía, empresa o puesto público, llámese como quiera, en esencia, hay una falta de compromiso. La divergencia estriba en que no existe un ente superior propietario de toda la estructura, tal y como sucede en el ámbito privado, donde sí lo hay, y consecuentemente existe un fuerte compromiso porque el desempeño requerido de un puesto debe ser el más optimo para corresponder a la confianza del empleador que retribuye tal esfuerzo con réditos comerciales. En síntesis, en una entidad pública lo que existe es un compromiso público, orientado a la consecución de objetivos para conseguir un bienestar general, un bienestar social. En contraste, en el contorno privado existe un compromiso más sincero, más demarcado, dirigido a la obtención de metas y fines de una o varias personas definidas. Al hacer esta distinción de compromisos sugiero que la rama privada es mucho menos susceptible de ser alcanzada por la corrupción, debido a un mejor manejo de personal sustentado en códigos y reglamentos de peso que limitan el desenvolvimiento de los individuos que desempeñan funciones. He ahí mi desconfianza ante cualquier gobierno e institución derivada de él, y aunque el análisis anteriormente señalado es muy superficial, deja entrever una debilidad importante de los sistemas públicos en general. Con esta objeción no pretendo asegurar que todas las personas que afrentan cargos públicos son corruptas, mi acotación es que las facilidades suministradas por la naturaleza de la institución pública provocan un mayor índice de corrupción. Por eso mismo abogo por una delicada examinación de los casos en los que se ven impregnados distintos funcionarios, porque cabe la posibilidad de que dicha persona esté siendo víctima de alguna clase de injuria. Para hacer referencia al caso del señor Chavarría, parece absurdo que se le haya absuelto de la acusación correspondiente, es preocupante que se haya contraído una decisión errónea y más aún que tal decreto esté cimentado en las bases de la corrupción y por la influencia  de alguna clase de poder ilegítimo que posea Chavarría en los altos estratos públicos. 

jueves, 26 de mayo de 2011

Zeitgeist

   Procedo a dividir mi criterio en tres partes, tal y como se compone el documental, para más facilidad y hablar de un solo tema a la vez. El primer segmento constituye un  apartado que me apasiona mucho, no porque tenga alguna trascendencia sino por la crítica directa hacia ese tipo de institución. Me refiero a la religión. El mundo está lleno de dogmas y seres imaginarios sin sentido. Me parece absurdo que en pleno siglo XXI la gente siga creyendo en esta clase de aberraciones y el principal problema es que no hay una disminución considerable de la cantidad de personas que acuden a los centros religiosos; si bien es cierto el numero de ateos, agnósticos o simplemente personas que no poseen una religión definida ha aumentado sistemáticamente, principalmente en Europa, las instituciones religiosas siguen dominando el mundo. Esto sucede porque la base de la religión es un elemento muy poderoso, supone tener la respuesta a la interrogante mas difícil de responder: ¿Por qué estamos aquí? Desde luego la contestación a esta pregunta no satisface esa inquietud; se afirma la existencia de uno o varios entes inmateriales, omnipotentes y demás atributos ilusorios, esto depende de la mitología que se contemple, que crearon el universo y adornaron su obra con la creación de un ser en especial, el humano. En esta simple idea se resume cualquier mitología. Esta “verdad” es generalmente aceptada y promovida sin alguna clase de contraposición, porque la idea del cuestionamiento plantea una mala acción por parte de la persona que se considera creyente de determinada secta religiosa. Es muy sencillo, yo tampoco tengo la respuesta a esa interrogante pero estoy completamente seguro que la propuesta teísta no es la más viable. La ciencia brinda una explicación que se obtiene de un procedimiento exhaustivo que primero traza suposiciones, después analiza y experimenta con los patrones y finalmente se comprueban las suposiciones. Por medio de dicho método se explica el comportamiento de los fenómenos naturales. Si bien es cierto la ciencia no tiene una dilucidación exacta del por qué estamos aquí, ese es su objetivo último, y no hay razones para pensar que la religión puede brindar esa aclaración, si la ciencia no puede la religión menos, es simple, y menos cuando su procedimiento fundamental consiste en un “acto de fe”. Me he adentrado un poco más en el tema porque sinceramente hablar del cristianismo, que es la trama principal de la primera parte del documental, o de cualquier otra secta, llámese budismo, islamismo, judaísmo, hinduismo, entre otras, me parece obsoleto. El documental aclara vertiginosamente la realidad del cristianismo, un dogma que fue cimentado a partir de otros dogmas ya existentes, principalmente de la mitología egipcia. Para mí el problema es más profundo, las personas de alguna u otra forma han detectado las falencias de los sistemas religiosos y por lo tanto se han desprovisto de ese ligamen con la religión en la que están inmersos. No obstante, siguen con la idea de que existe un ser sobrenatural creador del universo y consecuentemente de nosotros mismos. La mayoría de la gente exige un respeto para con las creencias personales, yo no apoyo tal respeto. El respeto cabe cuando existe una situación verdaderamente subjetiva, por ejemplo cuando un individuo considera más agradable el básquetbol que el fútbol, tiene que haber una tolerancia innegable porque es un asunto de gusto personal. En una situación de creer o no, no aplica la misma lógica, como expresó un famoso filosofo del siglo XX, Bertrand Russell, si una cosa es cierta pues hay que creerla, si no es cierta simple y sencillamente no hay que creerla. Lo que promulga una religión no es cierto, por lo tanto no hay que creerlo, no hay cabida para que exista un respeto hacia una decisión contraria. Mi punto es que no hay que creer, a menos de que haya una certeza absoluta, de lo contrario, posponer la opinión o no creer es la mejor alternativa.
   Con respecto a la segunda parte del documental, segmento dedicado a los acontecimientos del 11 de setiembre del 2001 en Estados Unidos, quedé sumamente impactado. No había puesto suficiente atención a los hechos y asumí como cierto todo lo que se me presentó a través de la pantalla del televisor. “Ataque terrorista al Centro Mundial del Comercio, dos aviones colisionan contra las torres.” El asunto parecía sencillo, diferencias políticas entre el mundo musulmán y el occidente  habían provocado tal acto de destrucción masiva. Eso fue lo que se promulgó por los medios de comunicación alrededor de todo el mundo, el grupo Al Qaeda y su líder Osama Bin Laden se convirtieron en los dos entes más buscados por las autoridades internacionales. Pero esa era solo una cara de la moneda, se ignoró completamente la otra parte, solo se dio una versión de los hechos. Mi pensamiento era que los dos aviones que impactaron las torres habían acabado con ellas, después de observar el documental cambié completamente de opinión o por lo menos ahora mantengo una posición escéptica. Es absurdo creer que los aviones fueron el motivo para que las torres descendieran, para nadie es un secreto que para derrocar una estructura tiene que ser violentada por sus bases; cuando se derriba un árbol, se utiliza una motosierra para ocasionar un daño en la parte inferior, después de esta labor simplemente la ley de la gravedad hace su trabajo y el árbol cae al suelo. Los aviones impactaron las torres en la parte alta; se supone que si los edificios fueron diseñados con una estructura fuerte, la parte que debería haber caído era solo la superior, comparado al efecto del árbol. ¿Cómo fue entonces que las torres se destruyeron en cuestión de minutos, piso por piso, casi prácticamente como si fuera una demolición planeada? He ahí el cuestionamiento. En las imágenes del documental se plantea una comparación entre la secuencia de actos en una demolición planeada y el suceso de las Torres Gemelas. Son muy parecidos. La familia de Bush tenía vínculos con la familia Bin Laden, las dos con negocios relacionados con el petróleo, lo que da espacio para nuevas y atroces interrogantes: ¿Los hechos ocurridos el 11 de setiembre del 2001 fueron actos destructivos planeados sistemáticamente para la consecución de un objetivo en común? ¿Las dos torres tenían alguna clase de explosivo escondido en sus cimientos o a lo largo de su longitud máxima para facilitar su desliz? Son preguntas que salen a relucir al lograr un adentramiento en el análisis de los hechos.
   Después de hacer este pequeño resumen de lo tratado en el segundo bloque del documental, adoptar una posición de escepticismo y crítica ante los hechos que se presentan en los medios de comunicación es la alternativa más asequible, hay que tener presente que siempre hay intereses personales de por medio, y para un grupo de poder es redituable mantener a la población enfocada solo en determinados aspectos, la verdad de los hechos nunca es presentada en su totalidad.
   Finalmente, hago referencia al tercer bloque del documental. La situación de las entidades financieras y los grandes banqueros internacionales. La vida es una lucha interminable en la cual sobrevive el más fuerte y queda rezagado el más débil. Cada persona busca su beneficio personal, incluso sin importarle los sueños y esperanzas de los demás. Y claro está, la existencia es tan corta y miserable que el máximo objetivo es obtener la mayor cantidad de placer para alivianar la carga de la existencia. Para alcanzar este placer muchas veces es necesario el dinero, el poder, la fuerza; el ser humano en ocasiones hace lo que sea por poseer estas distinciones, hasta el extremo de acabar con la vida de otra persona para sobreponer su objetivo. El hombre tiene una voluntad de poder innata, tal vez el instinto de supervivencia se transformó en el deseo de distinguirse, de ser el mejor, de poseer más riqueza. Todas estas características intrínsecas del ser humano justifican las acciones de los banqueros e instituciones financieras que incluso promulgan la guerra porque un conflicto bélico representa ganancias elevadas que fortalecen sus respectivas fortunas y reservas de dinero. No es de extrañar que lo sucedido en las Torres Gemelas el 11 de setiembre del 2001 haya sido por beneficio económico personal de unos cuantos.
   Este documental deja una gran moraleja, hay que abrir bien los ojos, siempre hay lugar para una crítica, una duda, un cuestionamiento. Hay que estar siempre al frente, en plena competencia, sin descuidarse, porque el compañero de al lado está esperando la mínima desconcentración para sacar provecho. El sendero más factible a escoger es el de la certeza, la rebelión ante lo estipulado, la buena educación, la ciencia, el ateísmo, el conocimiento, la filosofía. Si todas las personas reunieran estos atributos se fomentaría una sociedad más libre, con mejores valores y mayor progreso en todas las aéreas. 

miércoles, 11 de mayo de 2011

Debido proceso

   Se entiende como “debido proceso” al principio jurídico procesal o sustantivo según el cual toda persona tiene derecho a ciertas garantías mínimas, tendientes a asegurar un resultado justo y equitativo dentro del proceso, a permitirle tener oportunidad de ser escuchado y a hacer valer sus pretensiones legítimas frente a un juez.
   Con base en esta definición de “debido proceso”, procedo a hacer una relación con los artículos 39-40-41-42-43-44 de la Constitución Política. Estos artículos hacen alusión a determinados aspectos que constituyen garantías mínimas de las personas. El ejemplo más claro lo constituye el artículo 39, estipula que ninguna persona puede ser castigada a no ser por delito, cuasidelito o falta. Además el eventual imputado tiene el derecho de ejercitar su defensa y demostrar su posición legítima ante un juez. Desde luego, en materia penal es indispensable que haya un adecuado método de resolución de problemas, que demuestre equidad y justicia para las partes inmersas.
   El derecho a defenderse lo considero un principio fundamental, no solo en el ámbito penal se manifiesta dicho aspecto, también en muchas situaciones ordinarias de la vida cotidiana. Cuando dos personas están envueltas en una discusión, obviamente cada uno de los individuos expone sus argumentos y con ellos trata de emancipar los de su contrario, se espera que su oponente también denote sus puntos de vista para que la conversación tenga sentido y sea justa. Si a cualquiera de estas dos personas se le prohibiera la potestad de defenderse,  inmediatamente la otra se adjudicaría la razón y la credibilidad. Así no debe funcionar, es preponderante que exista un derecho a respuesta, en todos los ámbitos de la vida, si no se permite tal pauta, habría espacio para que surjan sistemas opresores como el fascismo, el comunismo, etc.
   Aunque me parece que la verdadera justicia en esta vida es nula, el ser humano se ha esmerado por instaurar un sistema que imparta justicia a todos los ciudadanos. Este sistema son las leyes, los tratados, las normas, etc. Un sistema que debe estar sujeto a las variaciones de las épocas, no considero oportuno que se mantenga un modelo de justicia implantado hace tiempo atrás, los valores, percepciones, beneficios y perjuicios varían  conforme pasan las generaciones. Es sumamente importante, a mi parecer, que las constituciones políticas de cada país se analicen cada cierto periodo y cambien algunos de sus artículos, no necesariamente tiene que ser un cambio drástico, una simple modificación de la esencia de la norma es suficiente para adaptar el articulo al presente inmediato. Hago esta referencia porque considero que las “garantías mínimas”, expresadas en la definición de “debido proceso”, deben cambiar o aumentar, hay ciertas disposiciones que con el paso del tiempo adquieren una importancia significativa para las personas. El punto es que si los gobiernos de los países a través del tiempo se han dado a la tarea de ser lo más equitativos e imparciales en beneficio de los ciudadanos, no puede ser posible que una nación se rija por los mandatos de una constitución obsoleta. Como es el caso de los países que se direccionan por los mandamientos de algún “libro sagrado”, que contiene normas y directrices que se adaptaban al pensamiento de una época, hoy no veríamos apropiado afirmar que una mujer solo sirve para criar a sus hijos y que los homosexuales deben ser hostigados y castigados. Los gobiernos deben adaptarse a  la época actual, elaborar criterios morales basados en el pensamiento moderno, adherir nuevos estatutos y con esto lograr un relativo progreso de la sociedad. 

jueves, 31 de marzo de 2011

Comentario acerca de las tres notas publicadas en el periodico La Nación

Con respecto a la nota llamada "Desde una cama de hospital", me sentí muy de acuerdo e identificado con la mujer que redactó el pequeño ensayo. Yo también tuve la oportunidad, o mejor dicho, la desgracia de haber estado internado en el hospital a causa de una apendicitis aguda diagnosticada en el momento de su extirpación como de “grado 3". Hospital Max Peralta, único y deficitario centro de salud estatal ubicado en la provincia de Cartago. Fui trasladado en ambulancia desde mi casa hasta el hospital porque el dolor que sentía en el lado inferior derecho del abdomen me impedía caminar normalmente. Llegamos al centro médico y me pusieron a hacer fila, no bastó todo el malestar que concebía en ese momento para que me atendieran inmediatamente; era una situación de emergencia, necesitaba atención profesional en seguida, no obstante, tuve que esperar alrededor de 4 horas para que me atendieran. Una joven se acercó a donde estaba yo con mi madre y nos comentó: “aquí ni aunque usted venga con los sesos afuera lo atienden de una vez, son capaces de colocárselos en una bolsa y decirle que haga fila”. En fin, una vez inmerso en la oficina del médico, los síntomas de apendicitis no eran muy claros, el dolor había disminuido y fui trasladado al interior del hospital para hacer ciertas valoraciones y poder encontrar la causa de mi desazón. Pase toda esa noche sentado en una silla, con frio; los exámenes de sangre iban y venían, la vena de mi brazo estaba un poco hinchada. Estuve solo, a mi madre no la dejaron estar conmigo, la sacaron a la intemperie porque no podía estar en el mismo lugar que yo. Al día siguiente, me llamó mucho la atención el comportamiento de un enfermero que se encargaba de cambiar los sueros y tomar la presión de los pacientes constantemente. En realidad aquel tipo no estaba bien ubicado, parecía tener un exceso de vanidad y coqueteaba con las pacientes que no estaban tan graves. Aquel sitio no era un bar o un salón de baile para comportarse como un completo “Casanova”, era un hospital al cual acuden personas que necesitan un trato diferenciado por determinada enfermedad que los aqueja. Finalmente, el cirujano observó mis exámenes y dictaminó una inflamación de la apéndice, aquello era sinónimo de operación inmediata. La intervención quirúrgica fue un éxito y desperté en la sala de rehabilitación. La atención era muy variada, habían enfermeras corteses, unas un tanto amargadas y otras muy propasadas. En la noche no se podía descansar, era casi imposible porque las enfermeras interrumpían aproximadamente cada 30 o 45 minutos para hacer sus labores de cuidado rutinarios. Pero no era solo eso,  hablaban entre ellas con un volumen de voz muy elevado, como si estuvieran en pleno mediodía; aparte de eso sus conversaciones eran muy poco interesantes, problemas de amores, chismes y más chismes, temas que estoy seguro a una persona convaleciente no le interesa escuchar ni enterarse en lo más mínimo. Finalmente, la hora de la salida había llegado, recibí la noticia de mi despacho aproximadamente 3 días después de mi operación y a las once de la mañana. Me dijeron que tenía que esperar a que un médico llegara a darme una charla de los cuidados que debía tener. Hasta las cuatro de la tarde me dejaron salir de aquel infierno; una enfermera llegó, no un médico como me señalaron anteriormente, y me dio unas sugerencias sencillas, indicaciones que hasta se pueden deducir lógicamente. Era la primera vez que accedía a un hospital y quedé muy decepcionado; el hospital no tiene la capacidad de suplir toda la demanda de pacientes; la atención sí es profesional pero muy negligente, los colaboradores atienden solo cuando esté dentro de su voluntad. Pésima labor de la Salud Pública, muy lamentable.
En relación con las otras dos lecturas, muy acertada la resolución de la embajada de los Estados Unidos, es más, eso no es nada, me parece que su crítica fue muy superficial; más bien para dicha de nosotros que no profundizaron mayormente en los distintos temas, hubiera quedado muy mal parado a nivel internacional nuestro país, “la nación más feliz del mundo”. Los norteamericanos olvidaron referirse a la cultura costarricense, a nuestra idiosincrasia tan patética plagada de tradiciones y costumbres dignas de lástima. Para comenzar, tenemos la más representativa, llevada a cabo por todo tipo de personas: religiosas en su mayor parte, no religiosos, borrachos, vándalos, estudiantes, profesionales, etc. Estoy hablando de la romería, realizada todos los años el 2 de agosto. Casi la mitad de la población del país acude a la cita. Innumerables grupos de personas llegan a rendirle tributo a un pedazo de piedra blindado en oro; el agua “bendita” es otro de sus objetivos, son tan ignorantes e ingenuos que no pueden darse cuenta que ese líquido es el mismo que sale a cántaros de las tuberías de sus casas. Mi punto es que en nuestro país la actividad que tiene mayor poder de convocatoria es una tradición religiosa, una “gran fiesta” en honor a nuestra “Santa Patrona”. De la religión nunca se ha obtenido algo productivo, son más los perjuicios que ha ocasionado a la humanidad que los beneficios instaurados en la sociedad. Lo único resaltable es que ha propiciado una sociedad relativamente ordenada pero a costa de la ignorancia y atrofia de cerebros humanos en términos masivos. Todo esto sucede porque la religión nubla la mente de las personas, no las deja pensar, las ata y pone una venda en sus ojos. Esto es tan agravante que los individuos aseguran haber sido sanados de determinada enfermedad por la misericordia y amor de un pedazo de piedra como ya lo mencioné anteriormente. Es una lástima que el Estado no invierta en actividades que sí enaltecen al ser humano, tales como el arte y todos sus derivados: música, pintura, escultura, danza, entre otros; la ciencia y el deporte también son dos puntos muy importantes que hay que contemplar.
Nuestra siguiente fuente de identificación es el fútbol, el deporte más bello y popular del mundo. Claro está que ni siquiera somos buenos en lo que más nos apasiona; todos saben que tenemos una liga nacional de futbol que premia a la mediocridad, la infraestructura de los estadios no está al nivel y las canchas, algunas, son un completo potrero. No se puede desarrollar un jugador en las condiciones tan deplorables de nuestro fútbol nacional. En fin, con todas estas deficiencias, el tico disfruta y a lo grande. A muchos se les va un poco la mano, su apasionamiento los lleva a cometer acciones verdaderamente estúpidas. Los muchachos de las “barras bravas” no sé qué tienen en su cabeza, tal vez la combinación de drogas, alcohol, ocio, ignorancia y resentimiento, ha ocasionado que confundan al fútbol con el boxeo, el karate, la violencia. El futbol hay que verlo críticamente, disfrutarlo con pasión pero con sentido, respetar y valorar lo bueno, desechar y enterrar lo malo para que haya progreso, grandeza. Ese es el verdadero sentido de contemplar un deporte, indiferentemente del que sea; en nuestro país, el futbol y muchos de sus seguidores lo que dan es risa.
A continuación tenemos las fiestas festivas de fin y principio de año, complementadas con las celebraciones de Semana Santa. Me refiero específicamente a Zapote y Palmares, con “Semana Santa” no hago referencia a sus actividades típicas y muy bien conocidas como las procesiones, las películas en todos los canales de televisión, entre otras; dicho sea de paso aprovecho la oportunidad para decir que son actos de decadencia y vergüenza extrema, me da lástima observar a todas las personas conmovidas por las transmisiones de películas insolentes llevadas a cabo apartir del relato de la biblia y a los niños ingenuos entusiasmados al contemplar a un joven que marcha con una escoba en la cabeza comúnmente conocido como “judío”. Con mi alusión a “Semana Santa” también hago referencia a fiesta y desafuero, un periodo que estoy seguro todos los establecimientos expendedores de bebidas alcohólicas aumentan considerablemente sus ganancias. En “tiquicia” gran parte de la población hace consumo pronunciado de bebidas “espirituosas”. En Palmares y Zapote hacen acto de presencia los mas “fiesteros”, si no se desea compartir en dichas celebraciones resulta que uno es un “abuelo”, un amargado, porque la tradición estipula que es punto obligatorio para toda persona que guste de la diversión y la parranda. Yo no estoy de acuerdo con eso, sí soy partidario del disfrute y el libertinaje, pero en lugar de ir a Palmares, primero tras un viaje muy largo y cansado, y después de todo el tumulto de gente e incomodidad presentes en tal lugar, prefiero tomarme mis cervezas en algún bar tranquilo, con mis amigos, buena música, etc.  
Si bien es cierto no todo es malo, me gustaría resaltar los pocos atributos que posee nuestra cultura. Las universidades estatales: Universidad de Costa Rica, Instituto Tecnológico de Costa Rica, Universidad Nacional. Por otra parte, en el campo de la música: Editus, El Parque, Evolución; escultura: Jorge Jiménez Deredia; ciencia: Franklin Chang y Clodomiro Picado.  Obviamente hay muchos más que resaltar, pero desconozco sus trabajos y aportes.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Comentario sobre el libro “Los cuatro acuerdos” del Dr. Miguel Ruiz

Personalmente el libro me gustó en parte, por decirlo de alguna manera, me parece que los cuatro acuerdos expuestos por el autor para tener una mejor vida y encontrar la tan ansiada felicidad, no son instrumentos enteramente aplicables a la vida cotidiana; con respecto al primer y el tercer acuerdo sí tienen una utilidad manifiesta para la existencia humana, son fáciles de aplicar y no atentan contra la realidad inmediata del hombre y la mujer; en cuanto al segundo y cuarto acuerdo no me parece que sean relevantes, y a continuación voy a explicar el motivo de mi disertación.
 “No te tomes nada personalmente”, el autor sugiere que no hay que darse por aludido cuando alguna persona se dirige hacia nosotros,  ya sea con alguna clase de insulto o halago. Esto porque cada persona tiene una forma única de ver el mundo y por lo tanto cuando trata de caracterizar a otro individuo no lo hace sino desde su misma perspectiva, y por lo tanto es absurdo creer y tomarse en serio el juicio de las personas. El autor continúa sugiriengo que se tiene que estar muy seguro de las fortalezas y debilidades y, entonces, no es relevante creer en una resolución emitida por otra persona. A mí me parece que eso no debería ser así. Propongo un ejemplo muy sencillo, si una persona me llama  “estúpido” yo no tengo por qué quedarme callado, mi reacción más lógica sería defenderme del insulto de esa persona, seguramente respondería con otra clase de insulto. El autor propone que en uno de estos casos no es viable responder alguna grosería, porque la persona que emite el insulto antes de hacernos daño con su basura emocional más bien se está lastimando a sí mismo. El problema es que si uno no hace algo al respecto, esa persona posteriormente se dirigirá hacia mí con otra clase de ofensa, al ver que yo no reacciono irrumpe con más y más insultos porque no encuentra un fuerte sistema de defensa. Si se da esto, es muy seguro que las demás personas también comiencen a insultarme, al final de cuentas me convertiré en un “blanco” fácil para cualquier persona que se quiera burlar de alguien y desahogar toda su tensión emocional. Yo no tengo por qué ser el aliviador de la tensión emocional de esa persona. Mi punto es que hay que reaccionar inmediatamente a cualquier criterio que determinada persona emita sobre mi. Si se expresa respetuosamente yo devolveré respeto en la misma medida; si alaba determina acción que yo desenvolví mi respuesta será “gracias” y si pretende hacerme daño con algún tipo de ofensa encontrará en mi un muro que no le permitirá desahogarse porque yo no soy alguna especie de contenedor de insultos. Aquí no aplica ese filosofía de que “si te golpean por una mejilla, ofrece la otra para que te golpeen de nuevo”. Esto es un asunto de supervivencia y efectivamente el más fuerte sobrevive, es de suma importancia que en este mundo las personas se den a respetar y que retribuyan equitativamente el trato que reciben.  
En el otro caso tenemos el siguiente enunciado: “Haz siempre tu máximo esfuerzo”. En esta vida uno lo que tiene que hacer es alivianar el trabajo, la vida no hay que verla como un regalo sino como una carga. Con esto no estoy diciendo que la vida sea fea, absurda o perniciosa, de hecho tengo una filosofía muy optimista de la vida, pero contemplo primero todas las dificultades, sufrimientos y realidades que contiene la existencia. Me parece absurdo esforzarse siempre en determinado emprendimiento; en ocasiones uno desempeña un trabajo con la mitad del esfuerzo que podría dar, simplemente porque no le gusta lo que hace. Es muy normal que uno se encuentre con responsabilidades que no son de gusto personal, es en estos casos que lo más inteligente que se puede hacer es alivianar la carga, ser mediocre es una posibilidad, porque es superfluo desempeñarse con mucho esfuerzo porque el oficio al que estamos dedicados no es motivante para nosotros. Habrá otros casos en los que uno sí empleará todo su rendimiento, esto porque la tarea sí representa una motivación personal, consecuentemente se desarrollará con esmero y dedicación.
Finalmente, me referí específicamente a los dos puntos que no me agradaron porque me gusta la crítica, la diversidad de opiniones, los argumentos y los contraargumentos.  Con respecto a los acuerdos número 1 y 3, me parece falto de relevancia acotar porque en la mayor parte de las inferencias estoy de acuerdo con el autor.