martes, 28 de junio de 2011

“Afirman que la Corte hiere la credibilidad del Poder Judicial al exonerar al Fiscal General.”

   Me parece que en un caso de estos hay que mantener una actitud de imparcialidad pero tampoco con la ligereza de desinteresarse del asunto. La presunta intervención de Jorge Chavarría en la investigación suscitada a Rodrigo Arias, ex ministro de la república, a causa del manejo de dos millones de dólares proporcionados por el Banco Centroamericano de integración económica y que nunca ingresaron en el erario público, plantea muchas interrogantes acerca del proceder del fiscal general en tal acción, en caso de que eventualmente la cometiera. No tengo conocimiento acerca de los argumentos bajo los cuales se declaró inocente a Chavarría, lo que sí me parece es que una acusación de tal magnitud debe ser analizada con la importancia inherente al caso y sin dejar cabida a la negligencia. Considero inapropiado mantener una postura como la del abogado y profesor Adonay Arrieta, muy radical en su punto de vista al consignar que debe ser relegado de su puesto el señor Chavarría por el simple hecho de verse imputado en una acusación de tal relevancia. Sin embargo, es de suma importancia su intervención porque de alguna u otra forma denuncia determinado tipo de flojedad que pudo ser cometido por la Corte Plena en el tratamiento del caso de Jorge Chavarría. Y es que en efecto, nuestro sistema político en las últimas dos décadas ha estado falseado por diferentes actos de corrupción cometidos incluso por ex presidentes de la República. Ante tales circunstancias, lo que tiende a relucir es la debilidad y carencia de compromiso de los altos funcionarios del estado. Es inaudito que un presidente de la república se vea inmiscuido en actos de corrupción; una situación de estas indica que tal persona se encontró con muchas facilidades para llevar a cabo tal acción ilegítima. Si tales comodidades se presentan quiere decir que no hay ciertas restricciones para determinadas personas que ocupan un cargo público. Hay una corrupción definida y que se ha venido dando en el transcurso de los últimos mandatos presidenciales. ¿Por qué hay tantas falencias y deslices en el sistema político costarricense? ¿Por qué existe tanta facilidad para cometer actos de corrupción dentro de los diferentes estatutos de la administración gubernamental? Para mí el asunto se torna bastante claro, y expongo seguidamente mi dilucidación acerca del problema. En una institución, ente, compañía, empresa o puesto público, llámese como quiera, en esencia, hay una falta de compromiso. La divergencia estriba en que no existe un ente superior propietario de toda la estructura, tal y como sucede en el ámbito privado, donde sí lo hay, y consecuentemente existe un fuerte compromiso porque el desempeño requerido de un puesto debe ser el más optimo para corresponder a la confianza del empleador que retribuye tal esfuerzo con réditos comerciales. En síntesis, en una entidad pública lo que existe es un compromiso público, orientado a la consecución de objetivos para conseguir un bienestar general, un bienestar social. En contraste, en el contorno privado existe un compromiso más sincero, más demarcado, dirigido a la obtención de metas y fines de una o varias personas definidas. Al hacer esta distinción de compromisos sugiero que la rama privada es mucho menos susceptible de ser alcanzada por la corrupción, debido a un mejor manejo de personal sustentado en códigos y reglamentos de peso que limitan el desenvolvimiento de los individuos que desempeñan funciones. He ahí mi desconfianza ante cualquier gobierno e institución derivada de él, y aunque el análisis anteriormente señalado es muy superficial, deja entrever una debilidad importante de los sistemas públicos en general. Con esta objeción no pretendo asegurar que todas las personas que afrentan cargos públicos son corruptas, mi acotación es que las facilidades suministradas por la naturaleza de la institución pública provocan un mayor índice de corrupción. Por eso mismo abogo por una delicada examinación de los casos en los que se ven impregnados distintos funcionarios, porque cabe la posibilidad de que dicha persona esté siendo víctima de alguna clase de injuria. Para hacer referencia al caso del señor Chavarría, parece absurdo que se le haya absuelto de la acusación correspondiente, es preocupante que se haya contraído una decisión errónea y más aún que tal decreto esté cimentado en las bases de la corrupción y por la influencia  de alguna clase de poder ilegítimo que posea Chavarría en los altos estratos públicos. 

3 comentarios:

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  2. Estoy de acuerdo que la acusación hacia Jorge Chavarria y su respectiva exoneración se realizo de forma muy vaga, sin las consideraciones casi evidentes de un acto de clientelismo del cual no se mantuvo la independencia y la correspondiente imparcialidady diferencia de los poderes, que se supone que se tiene en una "democracia" El simple hecho de los telefonazos ya era motivo de un despido y de un proceso judicial que respondiera a los actos de corrupción. Además no creo que la institucion publica en su supuesta "condicion natural" sea más vulnerable a la corrupción, primeramente el estado no es natural, es una costruccion social y historica, esa misma costruccion hace que halla especifidades en cada país, del cual unos estan más vulnerableas a los actos de corrupción pero no por su condicion "natural" de institucion publica, sino por el hecho de que exista estados más solidos que otros. En los principales países europeos (Alemania, Francia y Inglaterra) y especialmente los países nordicos, la corrupcion en las intituciones publicas es casi nula, por el hecho que son estados consolidados y solidos, y las sentencias ante los actos de corrupción son considerablemente altas, desde la cadena perpetua hasta remuneraciones millonarias. El problema en Costa Rica y en general, America Latina, son que los actos de corrupcion son considerados como pan de cada día, y son minimos los actos que se condenan, creandose una espiral en donde la corrupción es vista como una oportunidad y no como un delito; además la debilidad administratica de los estados (o más especificamente los gobiernos) fomenta aun más esto. Las empresas o instituciones privadas, no se ven exoneradas de los actos de corrupción, aunque reconozco (tal vez sea percepción) que se escucha menos de estos actos en estas intituciones... sin embargo sus acciones delcitivas se pueden consideran de mayor envergadura. Su poder de influencia politica y economica ha controlado a su antojo en pos de sus intereses, lo cual han motivado eventos catastroficos de diversas indoles, la más reciente es la catastrofe economica de los ultimos años en donde la mala administraccion de las burbujas de inversión por parte de la banca privada ha producido la mayor crisis desde 1929. Tambien los daños ambientales por parte de trasnacionales y por supuesto la explotación de los derechos laborales y sociales en diversas regiones del mundo. Tal vez, las intituciones privadas no se observe esos actos de corrupcion (como se ve en las publicas) en su administración interior, pero exteriormente fuera de su patrimonio muestra las peores condiciones corruptivas que cualquier institucion publica.

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  3. No sé cuál es el afán de contradecir todo lo que expongo en este pequeño ensayo pero bueno, desde luego es válido el comentario. Eventualmente me estaba refiriendo a la estructura interna de una organización pública o privada,no a las relaciones externas de cada una de ellas, y por lo tanto analicé la incidencia interna de la corrupción en ambos apartados institucionales. Más que todo tomé en cuenta una noción filosófica a la hora de definir "institución pública" e "institución privada" y concluí que el compromiso está estrechamente relacionado con el objetivo de la institución, y si ese objetivo no corresponde a los intereses de una o varias personas DEFINIDAS, el nivel de compromiso varía considerablemente, esto da mayor espacio a la corrupción. En los países europeos que mencionás, Francia, Inglaterra, Alemania, hay niveles casi nulos de corrupción por las sanciones instauradas en cada uno de esos países,tal y como vos lo acotaste,pero esos castigos tan severos como la cadena perpetua tuvieron que ser impuestos por la presencia de un problema de corrupción denotado, quizás en periodos anteriores, y que hubo urgencia de derrocar. Esto le da consistencia a mi punto de vista.Con respecto a las relaciones exteriores de los entes privados, estoy totalmente de acuerdo en que existe una marcada corrupción, se mueven intereses económicos muy grandes y se busca la prevalencia absoluta en el mercado. Esto desde luego perjudica la competencia leal y daña el curso normal de la economía; lo que resulta curioso e irónico es que estos actos delictivos se llevan acabo con la colaboración de los gobiernos, que indudablemente su objetivo primordial es velar por el bienestar general de una nación. Entonces, hay una deslealtad y falta de compromiso de los gobiernos, en estratos superiores donde importa solamente el bienestar propio y no el tan anhelado "bienestar social".

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