jueves, 26 de mayo de 2011

Zeitgeist

   Procedo a dividir mi criterio en tres partes, tal y como se compone el documental, para más facilidad y hablar de un solo tema a la vez. El primer segmento constituye un  apartado que me apasiona mucho, no porque tenga alguna trascendencia sino por la crítica directa hacia ese tipo de institución. Me refiero a la religión. El mundo está lleno de dogmas y seres imaginarios sin sentido. Me parece absurdo que en pleno siglo XXI la gente siga creyendo en esta clase de aberraciones y el principal problema es que no hay una disminución considerable de la cantidad de personas que acuden a los centros religiosos; si bien es cierto el numero de ateos, agnósticos o simplemente personas que no poseen una religión definida ha aumentado sistemáticamente, principalmente en Europa, las instituciones religiosas siguen dominando el mundo. Esto sucede porque la base de la religión es un elemento muy poderoso, supone tener la respuesta a la interrogante mas difícil de responder: ¿Por qué estamos aquí? Desde luego la contestación a esta pregunta no satisface esa inquietud; se afirma la existencia de uno o varios entes inmateriales, omnipotentes y demás atributos ilusorios, esto depende de la mitología que se contemple, que crearon el universo y adornaron su obra con la creación de un ser en especial, el humano. En esta simple idea se resume cualquier mitología. Esta “verdad” es generalmente aceptada y promovida sin alguna clase de contraposición, porque la idea del cuestionamiento plantea una mala acción por parte de la persona que se considera creyente de determinada secta religiosa. Es muy sencillo, yo tampoco tengo la respuesta a esa interrogante pero estoy completamente seguro que la propuesta teísta no es la más viable. La ciencia brinda una explicación que se obtiene de un procedimiento exhaustivo que primero traza suposiciones, después analiza y experimenta con los patrones y finalmente se comprueban las suposiciones. Por medio de dicho método se explica el comportamiento de los fenómenos naturales. Si bien es cierto la ciencia no tiene una dilucidación exacta del por qué estamos aquí, ese es su objetivo último, y no hay razones para pensar que la religión puede brindar esa aclaración, si la ciencia no puede la religión menos, es simple, y menos cuando su procedimiento fundamental consiste en un “acto de fe”. Me he adentrado un poco más en el tema porque sinceramente hablar del cristianismo, que es la trama principal de la primera parte del documental, o de cualquier otra secta, llámese budismo, islamismo, judaísmo, hinduismo, entre otras, me parece obsoleto. El documental aclara vertiginosamente la realidad del cristianismo, un dogma que fue cimentado a partir de otros dogmas ya existentes, principalmente de la mitología egipcia. Para mí el problema es más profundo, las personas de alguna u otra forma han detectado las falencias de los sistemas religiosos y por lo tanto se han desprovisto de ese ligamen con la religión en la que están inmersos. No obstante, siguen con la idea de que existe un ser sobrenatural creador del universo y consecuentemente de nosotros mismos. La mayoría de la gente exige un respeto para con las creencias personales, yo no apoyo tal respeto. El respeto cabe cuando existe una situación verdaderamente subjetiva, por ejemplo cuando un individuo considera más agradable el básquetbol que el fútbol, tiene que haber una tolerancia innegable porque es un asunto de gusto personal. En una situación de creer o no, no aplica la misma lógica, como expresó un famoso filosofo del siglo XX, Bertrand Russell, si una cosa es cierta pues hay que creerla, si no es cierta simple y sencillamente no hay que creerla. Lo que promulga una religión no es cierto, por lo tanto no hay que creerlo, no hay cabida para que exista un respeto hacia una decisión contraria. Mi punto es que no hay que creer, a menos de que haya una certeza absoluta, de lo contrario, posponer la opinión o no creer es la mejor alternativa.
   Con respecto a la segunda parte del documental, segmento dedicado a los acontecimientos del 11 de setiembre del 2001 en Estados Unidos, quedé sumamente impactado. No había puesto suficiente atención a los hechos y asumí como cierto todo lo que se me presentó a través de la pantalla del televisor. “Ataque terrorista al Centro Mundial del Comercio, dos aviones colisionan contra las torres.” El asunto parecía sencillo, diferencias políticas entre el mundo musulmán y el occidente  habían provocado tal acto de destrucción masiva. Eso fue lo que se promulgó por los medios de comunicación alrededor de todo el mundo, el grupo Al Qaeda y su líder Osama Bin Laden se convirtieron en los dos entes más buscados por las autoridades internacionales. Pero esa era solo una cara de la moneda, se ignoró completamente la otra parte, solo se dio una versión de los hechos. Mi pensamiento era que los dos aviones que impactaron las torres habían acabado con ellas, después de observar el documental cambié completamente de opinión o por lo menos ahora mantengo una posición escéptica. Es absurdo creer que los aviones fueron el motivo para que las torres descendieran, para nadie es un secreto que para derrocar una estructura tiene que ser violentada por sus bases; cuando se derriba un árbol, se utiliza una motosierra para ocasionar un daño en la parte inferior, después de esta labor simplemente la ley de la gravedad hace su trabajo y el árbol cae al suelo. Los aviones impactaron las torres en la parte alta; se supone que si los edificios fueron diseñados con una estructura fuerte, la parte que debería haber caído era solo la superior, comparado al efecto del árbol. ¿Cómo fue entonces que las torres se destruyeron en cuestión de minutos, piso por piso, casi prácticamente como si fuera una demolición planeada? He ahí el cuestionamiento. En las imágenes del documental se plantea una comparación entre la secuencia de actos en una demolición planeada y el suceso de las Torres Gemelas. Son muy parecidos. La familia de Bush tenía vínculos con la familia Bin Laden, las dos con negocios relacionados con el petróleo, lo que da espacio para nuevas y atroces interrogantes: ¿Los hechos ocurridos el 11 de setiembre del 2001 fueron actos destructivos planeados sistemáticamente para la consecución de un objetivo en común? ¿Las dos torres tenían alguna clase de explosivo escondido en sus cimientos o a lo largo de su longitud máxima para facilitar su desliz? Son preguntas que salen a relucir al lograr un adentramiento en el análisis de los hechos.
   Después de hacer este pequeño resumen de lo tratado en el segundo bloque del documental, adoptar una posición de escepticismo y crítica ante los hechos que se presentan en los medios de comunicación es la alternativa más asequible, hay que tener presente que siempre hay intereses personales de por medio, y para un grupo de poder es redituable mantener a la población enfocada solo en determinados aspectos, la verdad de los hechos nunca es presentada en su totalidad.
   Finalmente, hago referencia al tercer bloque del documental. La situación de las entidades financieras y los grandes banqueros internacionales. La vida es una lucha interminable en la cual sobrevive el más fuerte y queda rezagado el más débil. Cada persona busca su beneficio personal, incluso sin importarle los sueños y esperanzas de los demás. Y claro está, la existencia es tan corta y miserable que el máximo objetivo es obtener la mayor cantidad de placer para alivianar la carga de la existencia. Para alcanzar este placer muchas veces es necesario el dinero, el poder, la fuerza; el ser humano en ocasiones hace lo que sea por poseer estas distinciones, hasta el extremo de acabar con la vida de otra persona para sobreponer su objetivo. El hombre tiene una voluntad de poder innata, tal vez el instinto de supervivencia se transformó en el deseo de distinguirse, de ser el mejor, de poseer más riqueza. Todas estas características intrínsecas del ser humano justifican las acciones de los banqueros e instituciones financieras que incluso promulgan la guerra porque un conflicto bélico representa ganancias elevadas que fortalecen sus respectivas fortunas y reservas de dinero. No es de extrañar que lo sucedido en las Torres Gemelas el 11 de setiembre del 2001 haya sido por beneficio económico personal de unos cuantos.
   Este documental deja una gran moraleja, hay que abrir bien los ojos, siempre hay lugar para una crítica, una duda, un cuestionamiento. Hay que estar siempre al frente, en plena competencia, sin descuidarse, porque el compañero de al lado está esperando la mínima desconcentración para sacar provecho. El sendero más factible a escoger es el de la certeza, la rebelión ante lo estipulado, la buena educación, la ciencia, el ateísmo, el conocimiento, la filosofía. Si todas las personas reunieran estos atributos se fomentaría una sociedad más libre, con mejores valores y mayor progreso en todas las aéreas. 

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