viernes, 23 de septiembre de 2011

Campaña Política en Bolivia

Representar una cosa tal y como es, es muy diferente que mentir. Una buena estrategia consume mucha inteligencia, creatividad y compromiso para llevarla a cabo. Una estrategia es una verdadera obra de arte, en el campo que sea, negocios, política, deporte, etc. Desde luego, el fin no justifica los medios. Es inaceptable conseguir determinado fin con argumentos y acciones que no corresponden a una realidad, si no que más bien, son creados escrupulosamente para lograr ese fin tan anhelado. En resumen: es posible alcanzar determinado fin con una buena estrategia, cimentada en bases fuertes, reales; y es contraproducente hacer una manipulación incorrecta de los medios e inventar recursos para hacerse con el fin deseado. Con respecto al documental visto y analizado en clase, estoy completamente de acuerdo con la empresa inmersa que brinda asesoramiento a los partidos políticos en las campañas electorales, principalmente en Latinoamérica. Consecuentemente, el objetivo de esta empresa es lograr que el partido político que adquiere sus servicios alcance el poder, que gane las elecciones. ¿Cómo se logra dicho cometido? Es en este punto donde se pueden encontrar ciertas discrepancias. Hay una diferencia entre manipulación y persuasión. La manipulación puede interpretarse como el control y sometimiento sobre una o varias personas para hacerse con un beneficio personal. La persuasión es la capacidad de convencer a alguien. La diferencia estriba en la intención de la persona, es una cuestión de beneficio propio o beneficio mutuo. Cuando una persona, o específicamente esta empresa que se dedica al asesoramiento político, deben promover alguna clase de ideología o mensaje, es indispensable que lo haga de una forma persuasiva, no manipulante. Cuando se manipula, se tiende a engañar, usar, agredir. Cuando se persuade, simplemente se trata de convencer a la otra persona sobre determinada forma de pensar o curso de acción, bajo buenos términos, con argumentos y hechos reales. Cuando se trata del futuro político de un país, se debe manejar la situación con el mayor cuidado posible, ya que en este caso no se está interactuando con una o varias personas, si no con miles, incluso millones, y es una decisión muy importante, de la cual depende el futuro de una nación. Las propuestas deben presentarse explícitamente, desde una posición de influencia y seguridad. Por otro lado, está bien emprender campañas personales en contra de otros candidatos políticos, siempre y cuando la crítica esté bien fundamentada, con argumentos que se puedan comprobar y de esta forma se persuade a la gente para que decida, con hechos, no con inventos. Desde luego, lo que estoy planteando es un poco utópico y en la realidad las mentiras, manipulaciones y agravios ganan la batalla en las elecciones presidenciales. No puedo asegurar hasta qué punto hubo una verdadera manipulación en la campaña que coronó a “Goni” como presidente de Bolivia en la campaña electoral 2002. Lo cierto es que, posteriormente  hubo mucho descontento por varias reformas aplicadas en una economía boliviana envuelta de grandes problemas, esto desencadenó una serie de protestas que acabaron con la destitución de “Goni” y su posterior traslado a Washington DC. La campaña de “Goni” estuvo marcada por una serie de altibajos que al final concluyeron con su elección presidencial después de una segunda ronda contra su oponente mayoritario Evo Morales. La pregunta es: ¿Logró la empresa de asesoramiento electoral su cometido de una forma correcta y totalmente transparente? Muchos opinan que no, que su engaño fue tal que en instancias posteriores no pudo sostener sus propuestas y por eso se dio su destitución. Otros opinan que las ideas liberales de “Goni” no fueron bien recibidas por la ciudadanía boliviana y por eso se dio la revelación del pueblo. Es muy probable que sí se haya realizado un mal uso de los instrumentos existentes para realizar las diferentes campañas electorales, y no solo en la de "Goni", sino también en los bandos opuestos. Se trató de provocar un caos en la población boliviana, se inventaron crisis y demás artimañas para incentivar a las personas a votar por determinado candidato, etc. Ahí es donde están las discrepancias, la manipulación sobre la gente para llevar a cabo un objetivo distante. En contra de esto no se puede hacer algo que verdaderamente valga la pena, siempre van a existir muchos intereses de por medio y como lo dije anteriormente, la realidad es otra y esos intereses mueven a las personas a llevar a cabo actos deliberados para alcanzar lo que tanto les obsesiona. Esto es más que todo una cuestión filosófica, de lealtad, compromiso y firmeza con uno mismo. Ante tales valores, un grupo de asesores buscaría propuestas innovadoras, reales, posibles, y quizás no se desviarían por el fácil camino de manipular a las personas con engaños e imposibilidades. A la gente no le gusta que le mientan, desde la persona más instruida hasta el hombre más humilde y trabajador, reaccionarían de la misma forma cuando sienten que están siendo engañados: se disgustan. Hay que tener mucho cuidado con eso. Cuando la gente percibe cierta desconfianza en un partido político, las aspiraciones para ese candidato presidencial están acabadas a menos que el perfil del partido se posicione de nuevo con una nueva imagen cuidadosamente elaborada para interactuar e influir sobre los demás bajo un ambiente de confianza. La gente no puede estar recibiendo en cada campaña electoral promesas falsas, datos erróneos, charlatanerías y cuentos, de eso no se trata, es cuestión de elaborar una propuesta bien fundamentada bajo determinados principios y defenderla lo más que se pueda, claro está, que tenga también la capacidad de adaptarse a las necesidades y deseos de las personas, que constantemente varían con el tiempo. Un sistema de vigilancia y control en las campañas publicitarias de los procesos electorales es preciso en nuestros tiempos. Un sistema que evalúe y determine el contenido de los anuncios publicitarios, que compruebe la veracidad de los temas tratados, que haya un castigo pertinente en caso de que se compruebe que tales aseveraciones son falsas o poco sustentables. Solo así se puede eliminar el abuso de programas publicitarios dañinos que provocan la confusión y ceguera de las personas aspirantes al voto.
En conclusión, las campañas electorales, principalmente en Latinoamérica , se han desviado completamente de su objetivo primordial, dar a conocer al pueblo una propuesta de gobierno e implementarla en una eventual escogencia. En vez de eso, se ha alcanzado un nivel de corrupción y enmascaramiento cuyo único objetivo es lograr la presidencia y mantenerse en ella, acaparar todo el poder que se pueda durante la mayor cantidad de tiempo posible. Las campañas no son transparentes, honestas, las palabras no concuerdan con los hechos. Por esta razón se necesita un cambio de conciencia, de valores, de moral, nuevos líderes, propuestas infranqueables, un verdadero cambio, utópico, pero al fin y al cabo cambio, el ser humano escribe la historia.